"Real-"
3.
Desde ese día, después del colegio, Haymitch, Peeta y yo llevamos a los niños al bosque ahí les enseñamos supervivencia, a nadar, uso de armas, trepar a los árboles…
Después de eso, Effie les enseña maneras de conseguir patrocinadores, ha vivido en ese mundo y sabe como meterse en la surrealista mente Capitolina.
El hambre regresa, y a veces me llevo a Woody y a Edward a cazar, no porque lo necesitemos, sino para ayudar a otras familias, por suerte los agentes de paz son como los de mi niñez, y la valla raramente se electrifica. En cuanto a Willow, ella entrena con nosotros, pero ayuda a Peeta en la panadería, cuando sobra pan, lo reparten entre las familias más pobres de la Veta, que ha vuelto a ser lo que era antes, cerraron el nuevo quemador y ahora la gente está peor que nunca.
Antes de la cosecha Peeta les da un discurso en nombre de los cuatro.
-Recordad no hacer ninguna locura ni ningún signo de desafío hacia el Capitolio, ya sabéis como acabamos.-
Llega el día, me siento en el escenario y le doy la mano a Peeta, él es el único con quien me siento cómoda ahora, la nueva acompañante se acerca hacia la urna femenina y dice con voz solemne:
-¡Willow Mellark!-Entonces es como si mi mundo se derrumbara, en el fondo sabía que saldría, uno de ellos, que regreso más glorioso que el que tiene entre ellos a los hijos de la chica en llamas; simplemente intentaba aferrarme a la idea de que me equivocaba…
-¡Y ahora los caballeros…-rezo para que ni Edward ni Woody no salgan-Kye Frotermant!-Entonces sube un chico de doce años con harapos que se nota a la legua que tienen años, pero qué es lo único que se podría permitir, ¿Cuántas teselas habrá pedido? me pregunto. Entonces los meten en el Edificio de Justicia, vamos donde Willow.
-Hermana puedes ganar, no te amenendres.-Le dice Edward.
-Sabes que puedes hacerlo, si tú no estás, ya no podré procurarme pasteles gratis-Le dice Woody, con su humor herencia de Haymitch
-Gracias chicos, prometo ganar.-Dice Willow.
Después se van y nos encaminamos al tren, una vez dentro Peeta y Yo vamos a nuestra habitación y nos liberamos de la máscara de indiferencia que teníamos, empiezo a llorar sin control junto a Peeta, nuestras lágrimas se unen como dos afluentes que forman un amargo río, con aguas cargadas de dolor y sufrimiento.
Prometimos ser fuertes por ella, y haremos todo lo que esté en nuestra mano para mantenerla a salvo.
Cuando salimos para cenar conversamos con Kye, el mayor de una familia de ocho, a los que todo les iba bien hasta hace poco, es fuerte, rápido y sabe manejar un poco el hacha (vino a vivir al 12 del 7) les recomendamos varias cosas, como comportarse, aunque Willow ya lo sabe todo.
Cuando llega la noche voy a la habitación con Peeta, cuando cierro los ojos no tardo en tener pesadillas, al despertar no quiero volver a dormir, por temor a revivir esas horribles fantasías, pero me recuerdo que tengo que dormir para poder ayudarla, abrazo a Peeta y apoyo la cabeza en su pecho, sintiendo sus latidos, al fin concilio el sueño.